¿Recuerdas tu primer contacto con la fotografía submarina? ¿Qué te fascinó de este mundo?
Mi interés por la fotografía submarina comenzó con mi primera inmersión. En el momento en que respiré por primera vez bajo el agua, quedé cautivada por el encantador mundo azul que me rodeaba. Pero al mismo tiempo, vi bolsas de plástico arrastradas por la corriente. Ese contraste entre belleza y amenaza me conmovió profundamente, y me inspiró tanto a documentar las maravillas del océano como a concienciar sobre su fragilidad. Puedo decir que todo empezó en ese instante.

Tu trayectoria te ha llevado a muchos países. ¿Hay alguna experiencia fotográfica que te haya impactado especialmente, tanto a nivel personal como profesional?
Uno de los momentos más inolvidables de mi carrera tuvo lugar en el Ártico, durante la Expedición Científica Nacional de Turquía. A 81 grados de latitud norte, en un mar completamente cubierto de hielo, una osa polar y su cría se acercaron a nosotros. Se levantó, olfateó el aire y levantó la pata. Ese momento fue como un grito silencioso: “Mírame, escúchame.” Aquella foto se convirtió en un símbolo de urgencia para mí — una llamada de auxilio.
¿Qué sentiste al capturar “Black death of baby sea turtles”, la foto ganadora del MedFoto 2024?
Fue a la vez desgarrador y poderoso. Estaba documentando la temporada de anidación de tortugas marinas en la costa de Hatay Samandağ cuando vi a las crías luchando por llegar al mar debido a una gruesa capa de petróleo en la arena. Me sentí impotente, pero tenía que actuar. Mojé mi camiseta blanca y, con mucho cuidado, limpié el petróleo de las crías para que pudieran llegar al mar. Esa imagen contiene toda la emoción de aquel momento: dolor, urgencia y esperanza.

¿Cuál crees que es la responsabilidad de un fotógrafo al documentar el impacto ambiental?
Creo firmemente que un fotoperiodista que trabaja temas medioambientales también debe ser activista. Cada proyecto debería basarse en la ciencia y realizarse con un profundo respeto por la vida salvaje. Debemos mantener una distancia respetuosa y evitar causar daño. Esta sensibilidad también debería extenderse a nuestra vida personal — desde las decisiones alimentarias hasta la reducción del uso de plásticos. Yo intento vivir con esta conciencia cada día.
Has desarrollado muchos proyectos sociales y medioambientales submarinos. ¿Hay alguno que te haya conmovido especialmente?
Recientemente documenté cómo los siluros — una especie lessepsiana que se está expandiendo rápidamente en el Mediterráneo — han empezado a anidar dentro de residuos plásticos. Fue una imagen impactante de lo frágil que se ha vuelto la naturaleza y de cómo la contaminación está alterando profundamente los ecosistemas.

¿Qué consejo darías a fotógrafos que quieran empezar a capturar la belleza y la fragilidad del océano?
Empatía. Intento conectar emocionalmente con cada imagen que hago. Una fotografía no es solo una imagen visual; es un mensaje. Compartimos este planeta con muchas otras especies — y no tenemos un planeta B. Por eso, el respeto, la compasión y la responsabilidad deberían guiar cada fotografía.
¿Cómo ves el papel de concursos como MedFoto en la sensibilización sobre la conservación marina y medioambiental?
Valoro mucho el compromiso de MedFoto con las temáticas medioambientales. Es muy valioso que nuestro trabajo llegue a un público más amplio a través de plataformas como esta. El nivel de profesionalidad de la organización y del jurado es realmente inspirador. Seguiré apoyando a MedFoto en todo lo que pueda.